
Jacinto Molina, o Paul Naschy, como ha pasado a la historia del cine y como todos le hemos conocido, ha pasado a engrosar las listas de los mitos eternos del Séptimo Arte. La noche del 30 de noviembre, a las once de la noche, el corazón del ex-atleta, actor y director se declaraba vencido tras varios meses luchando contra el cáncer que le mantenÃa postrado.
Su carrera a la fama arrancó de la manera más alejada posible del cine, en el campo de la halterofilia, donde cosechó no pocos éxitos y fue preseleccionado para competir en los juegos olÃmpicos hasta en tres ocasiones. Sin embargo, y como él mismo recordaba en varias entrevistas, la polÃtica se interpuso en medio y nunca pudo ir a representar a nuestro paÃs. También escribió una importante cantidad de novelas del Oeste, bajo el pseudónimo de Jack Mills, una tradición de la época de los 60 que también siguieron otros escritores.
Fue, según cuenta en entrevistas, tras ver Frankenstein y el Hombre Lobo, se decidió a trabajar en el cine y se presentó a castings para ejercer de figurante y extra, hasta que consiguió hacerse un hueco en la industria. La Marca del Hombre Lobo fue su primer guión y la primera aparición de Waldemar Daninski, su personaje estrella, que le ha acompañado a lo largo de su carrera.
Dirigió catorce pelÃculas, tanto de género como realistas y participó como actor en 79 pelÃculas, en las que creó personajes inolvidables y que han perdurado en la mente de los aficionados al fantástico. Los homenajes se han multiplicado en el extranjero a lo largo de los años, y ha sido sólo recientemente cuando se le han comenzado a rendir en nuestro paÃs.
En 2001 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes y durante este año ha recibido el calor del público en Estepona y Sitges, además de haber relanzado su carrera con la aparición de un libro con una extensa biografÃa, una novela protagonizada por Alaric de Marnac, otro de sus grandes personajes, y su participación en La Herencia Valdemar, que tendremos en el cine el 22 de enero del próximo año.
El trailer que añadimos es el que se emitió en Alemania para el estreno de La Marca del Hombre Lobo, en 1968. Un producto de la época que marcó escuela y que supuso el inicio de la carrera y la fama de Paul Naschy a nivel internacional. El clip que le acompaña es la ovación que el público de Estepona le brindó en ocasión del homenaje que le realizó la organización del festival. La ovación se produjo de forma espontánea, al ir a entregrar el actor y director el premio a la mejor pelÃcula del festivalQueden ambos como nuestro humilde, pero sentido homenaje al trabajo de uno de nuestros más laboriosos cineastas.
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