
Desde hace unos años vengo pensando que perdimos al gran Robert Zemeckis en una isla desierta o ahogado en una bañera. No me entendáis mal. La evolución es necesaria y si nos hubiera estado repitiendo la formula de Regreso al futuro durante todos estos años, le habrÃamos abandonado aun antes. La mente inquieta de Zemeckis tropezó con la animación por ordenador hace ya unos cuantos años y desde entonces no ha pisado un plató que no estuviera equipado con tecnologÃa de captura de movimiento. El próximo 13 de Noviembre se estrena su última pelÃcula a pesar de que, paradojicamente, lleve la palabra ‘Navidad’ en el tÃtulo.
Como muchos ya sabréis, Cuento de Navidad es un clásico del novelista británico Charles Dickens, que en 1843 describió el transito desde la avaricia e intolerancia más recalcitrante de uno de los personajes más conocidos y adaptados desde el siglo XIX. El huraño prestamista Ebenezer Scrooge recibirá la visita de tres fantasmas durante la madrugada del 25 de Diciembre, que le mostrarán los errores del pasado, las consecuencias de sus actos presentes y el futuro al que esos actos le llevarán sin remedio. Cambiar su actitud y disfrutar de la navidad junto a sus seres queridos está todavÃa en su mano.
A la historia no se le puede poner ninguna objeción. La estructura es impecable y se disfruta ya sea en 3d, con marionetas o con sombras chinescas. La magia de Dickens sobrevive a cualquier encerrona visual que se le quiera tender por que es universal y todoterreno. Y si encima se respeta el estilo victoriano del periodo en el que se desarrolla la historia, obtenemos una autentica delicia para los sentidos. En esta nueva adaptación de Cuento de Navidad se ha respetado el material original de una manera excepcional, ya que hasta los dibujos de John Leech han servido de base para los diseños de la pelÃcula, lo que le da al conjunto un aire muy Dickensiano.

Lamentablemente ahà acaban mis alabanzas. Técnicamente la pelÃcula está lejos de ser impecable. La gente de Image Movers sigue sin rematar sus personajes y la animación en algunos momentos nos retrotrae a la horrible Polar Express. Para mayor escarnio, y pese a que esta es la segunda pelÃcula en 3d de Zemeckis, sigue empeñado en acercar objetos punzantes al espectador y a jugar con las tres dimensiones como si fuese un novato tras la cámara. Esperemos que se le pase el efecto ‘juguete recién comprado’ para cuando se enzarce con la segunda parte de Roger Rabbit.
Asà mismo la pelÃcula es bastante desigual en el diseño de los personajes, permitiéndose algunos totalmente caricaturescos como el propio Scrooge o el viejo Fezziwig, y llegando casi al fotorealismo en el caso de Belle o del sobrino de Ebenezer. Este contraste muchas veces hace chirriar algún plano como el de la fotografÃa que he elegido para ilustrar la segunda parte de la crÃtica, en la que a pesar de tratarse de un joven Scrooge, las diferencias con Belle, su prometida, ya nos hacen pensar en seres de distintos planetas. Algo que puede funcionar en un grabado de John Leech, no tiene por que hacerlo en CGI.
También se hace extraño ver la cara de Jim Carrey repartida por los varios personajes que interpreta. Si bien se puede aceptar que cada espÃritu pueda tener algo de el mismo (salvo la mortuoria figura del espÃritu de la navidad que ha de venir), al tenerle también encarnando los distintos Scrooges que aparecen en el film, termina resultando algo repetitivo. El tour de force interpretativo que ofrece Carrey, asà como también Gary Oldman o incluso Bob Hopkins, es impresionante, pero al quedar su trabajo sepultado bajo el peso del CGI, parece que la única opción que tenemos para disfrutar de sus actuaciones es eligiendo la versión original, opción imposible en nuestro paÃs si no queremos renunciar a las tres dimensiones.
Como digo la historia es genial y todo el adorno que el equipo de Zemeckis ha incluido, como esos vuelos por el Londres de la época acompañados por la genial música de Alan Silvestri sirven como envoltorio de un caramelo que sabemos que nos va a gustar. Como comentario al apelativo de pelÃcula familiar, quizá algunos momentos puedan resultar algo terrorÃficos para los más pequeños, ya que la historia es en general bastante oscura. Para mi gusto, la temática del film hace casi necesario que a la salida del cine nos reciba una nevada y no el sol que todavÃa se asoma, aunque ya cada vez menos, durante el mes de Noviembre.

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