
El Luchador, o The Wrestler, es una pelÃcula cuyo máximo interés, en principio, parece que sea ver el resurgimiento de Mickey Rourke. Pero más allá de eso, es una historia que ahonda en el drama de un fracasado marcado por el patetismo, pero que se aferra a su dignidad de una manera incluso heroica. Es una pelÃcula que muestra las miserias de la vida de una manera cruda, pero con instantes poéticos que la convierten en un homenaje a todos los perdedores llenos de humanidad.
La cinta cuenta cómo Randy “The Ram” Robinson, una estrella de los circuitos profesionales de lucha libre en los años 80, acaba malviviendo de combates de poca monta en los que se deja la piel y la salud. Su vida personal es un desastre, en especial la relación con su hija Stephanie (interpretada de manera muy convincente por Evan Rachel Wood).
Realmente, el único ambiente en el que Randy se desenvuelve bien es en el mundo de la lucha libre, lo único que sabe hacer, rodeado de otros perdedores como él. Y su única amistad es una stripper, Cassidy (maravillosa Marisa Tomei, nominada al Oscar), que realmente no está a gusto en el mundo que le ha tocado vivir. La pelÃcula está salpicada de vistazos a las vidas de perdedores, pero lo que destaca es el tratamiento humano y digno que se les llega a dar.
En este sentido, es gracioso ver que lo que parecen auténticas bestias en el cuadrilátero, en los vestidores se comportan de una manera afable y cordial. Es incluso emotivo ver el compañerismo que hay entre Randy y sus colegas, que más quisieran profesiones teóricamente más civilizadas.
Sin embargo, como no todo van a ser alegrÃas, en el ring esto cambia totalmente, y asistimos a momentos brutales, como cuando el protagonista se corta la frente de manera disimulada para que la sangre corra por su cara y el combate resulte más creÃble. Es espeluznante la entrega que tienen estos luchadores en su afán de espectáculo, y esto acabará pasando factura a Randy, que sufrirá un ataque al corazón.
La parte que sigue es una de las mejores del film, en la que el personaje de Rourke intenta abandonar el mundo de la lucha para no sufrir un nuevo y letal ataque. Su entrada en la carnicerÃa, su nuevo trabajo, en la que intenta imaginarse que lo hace en un combate, es memorable. Y, aunque vemos que Randy acaba desenvolviéndose realmente bien en su nuevo empleo, tanto él como nosotros sabemos que no puede durar mucho, que ése no es su sitio.
Una caracterÃstica del personaje interpretado por Rourke es su enorme carisma, a pesar de estar derrotado, es un hombre afable, lleno de humanidad, que es amable con sus conocidos y juega con los niños de su barrio; es magistral a la vez que patética la escena en la que machaca a uno de ellos en un añejo videojuego para recordar sus glorias del pasado.
Su relación con Cassidy es una preciosa historia, en la que dos almas perdidas y solas parecen encontrarse y darse esperanza mutuamente. El personaje de Marisa Tomei acaba evolucionando mucho a medida que avanza el film, en su afán de abandonar su mundo de antros y clientes desagradables. En este sentido, es bastante simbólico ver cómo tanto ella como Randy insisten en que los llamen por los nombres que ellos asocian a su verdadera naturaleza.
Y la otra relación importante es la de Randy con su hija, que a mi entender proporciona muchos de los mejores momentos de la pelÃcula. Hay alguna bellÃsima escena, destacando un baile en un abandonado local. En estos momentos veremos también cómo las lágrimas afloran al rostro de nuestro luchador, partiéndonos el corazón.
Porque, sin duda, el alma del film es el impresionante trabajo actoral de Mickey Rourke. Este actor, resurgido gracias a esta pelÃcula, devora prácticamente la pantalla durante todo el metraje. Por una parte, es admirable ver el trabajo fÃsico que ha realizado para interpretar a un luchador, incluyendo sus movimientos. Por otra, su maltratado rostro transmite un sinfÃn de emociones y una honda humanidad, que hace que en muchas ocasiones se nos quede un nudo en la garganta.
Y hablando de nudo en la garganta, el final es de esos que no se olvidan. Los que no hayáis visto el film, saltad al siguiente párrafo. Cuando ve que el mundo le da la espalda, Randy se refugia en una última oportunidad, un combate que podrÃa devolverle la gloria a la vez que costarle la vida. La epicidad y el dramatismo de este último combate, en el que reconoce encontrarse de nuevo en el único mundo que entiende, es brutal. Los instantes cercanos al desenlace nos tienen agarrados al asiento previendo la fatÃdica conclusión. Y el final nos deja en suspenso, pudiendo interpretarlo como que Randy muere durante el salto que le da la victoria. Y fin. Yo, personalmente, encuentro más poético pensar que Randy ha muerto, en un último destello de gloria. Imposible reprimir las lágrimas.
Por cierto, que al halo triste pero esperanzado de la pelÃcula contribuye la preciosa canción de Bruce Springsteen, The Wrestler, que a pesar de no ser santo de mi devoción, realiza aquà un delicado, sencillo y emotivo trabajo. Por lo que se cuenta, compuso la canción para su amigo Rourke, inspirándose en el argumento, pero en el fondo también en la vida del malogrado actor. Este tema ha sido injustamente olvidado en las nominaciones al Oscar a mejor canción. En fin.
Como podéis ver, es una pelÃcula en la que prima la historia, pero ésta no serÃa lo mismo sin la labor de Darren Aronofski. El director nos transmite perfectamente los ambientes sórdidos, la tristeza de estas vidas. Un recurso que utiliza continuamente en el film es seguir las espaldas de sus personajes, como si narrara la entrada a un ring, pero también nos da una sensación de soledad el ver esas espaldas caminando hacia un destino incierto.
Y hablando de Aronofski, una constante de su filmografÃa es el tema de las adicciones, como demostró de manera cruda y brutal en la durÃsima Requiem por un Sueño (2000). En El Luchador tal vez no aparezca el tema de manera tan clara, pero podemos considerar que en el fondo Randy es adicto a su vida de luchador, y a su pasado, de tal manera que ha descuidado el resto de cosas, empezando por la relación con su hija.
Asà pues, todo en este film rezuma un aura de patetismo pero dignidad al mismo tiempo, con un inolvidable protagonista que se resiste a ser un don nadie, que intenta agarrarse a la vida, viviendo de recuerdos de un pasado para él glorioso. Un luchador que no admite la derrota y que está dispuesto a todo por lograr su última victoria. Un carismático perdedor que sabe que cada uno tiene su lugar en el mundo, y que no le arrebatarán jamás lo único que realmente tenemos: nuestro orgullo.
Con todo esto, no hace falta que os diga que os recomiendo mucho ver esta pelÃcula, no sólo por ver a Mickey Rourke en un grandÃsimo e inolvidable papel, sino para poder disfrutar de una emotiva historia de redención sobre perdedores que acaban triunfando a su manera. Y por cierto, Mickey, tú ya has triunfado casi seguro con el Oscar. Merecido lo tienes. Bravo, luchador.
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Homedegel
21 feb 2009 - 23:13 - #1Ei adiviné que la canción era de Springsteen, y eso que de música voy pez. Totalmente e acuedo con la gran actuación de Marisa Tomei. No tan de acuerdo con la de Evan Rachel Wood, lo siento. Aún asà una muy buena pelicula.
Sin duda hubiera mejorado con una aparición de Hulk Hogan, eso también :D
Ohdaesu_cinemaniablog
22 feb 2009 - 03:57 - #2Si hubieran salido Hulk Hogan y el Último Guerrero habrÃa sido la releche…
Y la verdad es que para ser una debutante, Evan Rachel Wood lo hace muy bien. Eso sÃ, desde luego Marisa Tomei es toda un pedazo de actriz.
David Vegas
22 feb 2009 - 10:43 - #3Marisa Tomei es una pedazo de actriz y de mujer! Porque luce un cuerpo digno de museo, impresionante.
Por otra parte, para mi, esta es la mejor pelÃcula del 2008. Cada vez que escucho la canción de Springsteen un escalofrÃo recorre mi cuerpo pensando en este film.
Espero que Rourke gane el oscar por encima de Pitt-Gollum.
la brújula de Mikhail
22 feb 2009 - 11:50 - #4Una gran historia. No hace falta que sea la releche de la originalidad porque tiene lo principal: personajes. Y puestos a destacar, de los tres que más peso tienen en la historia no sabrÃa con cual quedarme. Randy es el puto amo de la peli, eso está claro, pero no serÃa lo mismo sin las dos mujeres de su vida. Pam (dejadme llamarla asÃ) lo mantiene a flote todo lo que puede mientras no ve peligrar su propia integridad emocional, y Stephanie a mà me ha parecido más que ese convincente, no me ha convencido porque me lo he creÃdo del todo sin resistirme. Y aunque es cierto que este ha sido el proyecto más interesante en el que ha participado no considero a Evan Rachel Wood una debutante, jeje. A mà en Thirteen ya me pareció que habÃa posibilidades estar ante una promesa, que a mi parecer puede estar eclosionando del todo definitivamente en la actualidad.
Por otro lado creo que es la pelÃcula menos Aronofsky de las que le he visto. Al menos en el tratamiento visual (o mental del espectador, según se mire). Lo que no quiere decir que no haya otras cosas propiamente suyas, claro.
Aunque quizás menos suya sea aun la que, según acabo de ver en el enlace de IMDb, prepara para el año que viene… Si es que todo vuelve, jeje.
Ohdaesu_cinemaniablog
22 feb 2009 - 19:18 - #5Pues sÃ, David Vegas, Marisa Tomei está espectacular… Es increÃble saber que tiene 45 años…
En cuanto a Evan Rachel Wood, La Brújula de Mikhail, no querÃa decir con debutante que fuera su primera pelÃcula, pero sà que ésta la dará a conocer realmente (espero). Aún tengo pendiente ver Thirteeen.
Y lo de que Aronofski dirija Robocop es como mÃnimo curioso… como máximo delirante.
boquita de piñón
22 feb 2009 - 20:26 - #6Mira que me da mucha grima el careto de Rourke pero os leo y me entran ganas de verla… ¿¿La Tomei 45 tacos?? la madre que la parió.
Ohdaesu_cinemaniablog
22 feb 2009 - 22:57 - #7Sà da grima, sÅ pero te aseguro que te olvidarás a los cinco minutos.
Y de la Tomei sà que no te olvidas. En todos los sentidos.